Son aquellos elaborados sin que intervengan sustancias o prácticas empleadas para los "vinos especiales", sin tener en cuenta su graduación, siempre que sea natural. Entre ellos se distinguen, al menos:
VINOS TINTOS: son los elaborados mayoritariamente a partir de uvas tintas, como el color está en el hollejo, normalmente la fermentación se debe realizar con el mosto sin filtrar (con hollejos), y sólo una vez terminada la fermentación (unos 20 días) se procede al filtrado. El vino tinto se puede envejecer, y en función del tiempo que pase en barricas y en botellas, se suele clasificar en:
Joven: Menos de seis meses en barrica. Crianza: Al menos seis meses en barrica y otro tanto en botella. Reserva: Al menos un año en barrica y dos en botella. Gran Reserva: Más de un año en barrica y más de dos en botella.
VINOS BLANCOS: Se pueden elaborar con uvas blancas o tintas, en este segundo caso separando el mosto del hollejo inmediatamente, para que no le de color. La fermentación se realiza con mosto filtrado (separado de hollejos, pepitas, raspones, etcétera), y aunque no es frecuente añejarlo, existen vinos blancos con crianza.
VINOS ROSADOS:
Son vinos elaborados con uvas tintas en los que se permite una cierta maceración de la uva antes del prensado del mosto, de esta forma el mosto toma algo de color. Luego se fermenta el mosto filtrado.
CHACOLÍ:
Es el vino obtenido de la fermentación alcohólica del zumo de las uvas, que por causas meteorológicas no maduraron normalmente. |