FINO:
Es un vino de aperitivo, de aroma almendrado punzante, ligero, cálido, con baja acidez y una graduación alcohólica entre 15 y 17 grados donde se destacan su color pálido amarillento, su transparencia, sutil en sus aromas en paladar, seco, fragante y ligeramente amargo.
MANZANILLA:
En zonas donde las levaduras están más activas en primavera y en otoño, llegando a veces a desaparecer con el frío o el calor intenso, la flor actúa con más vigor e intensidad sobre el vino por eso el Fino que se cría en esas zonas tiene un acabado especial, más delicado, sutil y tiene un color amarillo menos intenso, recibiendo el nombre de Manzanilla. Aunque circulan diversas teorías sobre el origen del nombre, viene del color de este vino, más claro que el Fino y parecido al de una infusión de manzanilla.
AMONTILLADO:
Cuando un Fino pierde la levadura de flor, continúa una crianza oxidativa normal dentro del tonel, y como la crianza biológica ya no le afecta, comienza a incrementar su tonalidad amarilla, llegando a colores ambarinos. El aroma también cambia a matices de avellana, este vino, es algo así como un fino “pasado”. No deben considerarse vinos inferiores, sino diferentes; tienen una gran complejidad ya que tuvieron crianza biológica y oxidativa, son ideales para beber solos a media tarde, o como aperitivo. |